
Lo vi aquí.
Ahora recuerdo con perplejidad el momento, hay algo ahí que impide el asentamiento total de las cualidades positivas y trascendentes de la situación aunque aprecio que se haya disipado lo suficiente para perder su concresión. Me parece muy difícil que sea lo impulsivo de la reacción, tal vez algún inconveniente presupuestario o cronológico, tal vez un cambio de planes aunque no había mucha actividad para mí en esas coordenadas; tal vez lo inconveniente de la exposición meteorológica o lo irremisiblemente inalcanzable de la persecusión; tal vez simplemente la sintonía no haya estado afinada.
Pero la memoria es retroactiva, y el análisis conceptual es fuerte. Ahora resultan más importantes las cualidades simbólicas, metafóricas e ideales de la situación, de la reacción, de el suceso; y resulta magnífico.
Hay aspectos contextuales insoslayables, magnificados por el ámbito tan familiar en datos y trascendencias. Hablar por ejemplo de el lugar, el jardín, el jardinero; o de la autora, su relación, el momento tan posterior, su habilidad profesional; cuanto más de el sujeto, su momento, su arte. Material para puentes sin orillas.
Por lo demás la imagen bonita en su faceta de esplendor vital. Poco menos puede resultar de esos sujetos y circunstancias.
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