
Extraña imagen que encierra una propensión inevitable entre la mirada luminosa, la pierna cruzada y la dualidad inocente. Realmente podrías ser y quisiera que seas anacrónicamente concebida, revisitando el lago acogedor que alimenta la memoria selectiva. Difícil verte sin haber sido testigo, difícil comprender sin el testimonio, apenas adivino guiado por la propensión inevitable y mi propia selectividad dulcificante. Y así te encuentro no solamente sin que puedas ser sino también si que hubieras podido ser y a el mismo tiempo, seguro de que de alguna manera eres.
En detalle reconozco el monigote compañero en seriedad ilusa, en ilusión consciente. Más allá pareces, infantil en tu presente, inocente por la naturalidad, segura en la postura exacta y posesiva, futuro glorioso en la diáfana mirada, material en la compañía, cálida en la textura, hermosa en sí, y tal vez, principalmente, posesivamente perfecta por ser mi espejismo perfeccionista triunfando sobre la cronología.
Y la imagen bien; sus cualidades con reflejo sincronizado en mis bases, especificandose en sí misma para ser elemental en la posteridad.
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