Lo vi aquí.
Asumo una respuesta con disgusto desde la consideración de imaginarte el lado negativo de la distinción, recapitulando sistematizo un algoritmo de fracaso en ese oposición sin justificativo. Pero el detalle cotidiano hoy recae en la raíz y el grosor de el producto y la distribución en su asiento y la filigranas que deja formar a la luz extrayéndole significados entre dejarla pasar y detener su naturaleza; la distribución señala un camino, un destino, una línea dibujada sin que nada la demarque, una división que define y es parte de la simetría capital. La contemplación es satisfactoria y hallo más de lo que veo haciendo partícipe a los aromas y planteando posibles tocamientos. Qué tan feliz hay que ser para encontrar la felicidad en tales miramientos.
La imagen siendo contemplativa rebota la acción en el contemplador no solo con el título sino con la dirección de la mirada.
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